¿Qué hacen otros países que Colombia aún no en sostenibilidad audiovisual?
- Emmanuel Jaramillo
- 5 ene
- 3 min de lectura

En la última década, Colombia ha logrado posicionarse como un destino atractivo para producciones internacionales de cine y series. Incentivos económicos, diversidad de locaciones y talento técnico han convertido al país en un escenario recurrente para rodajes de gran escala. Sin embargo, mientras celebramos este crecimiento, surge una pregunta clave para el futuro de la industria:
¿Estamos alineando nuestras prácticas de producción con los estándares internacionales de sostenibilidad ambiental?
La sostenibilidad ya no es una opción en otras industrias audiovisuales
En países como Reino Unido, Canadá, Alemania, Francia o España, la sostenibilidad en el audiovisual dejó de ser una iniciativa voluntaria. Hoy forma parte de la estructura misma de la producción.
Existen protocolos claros para medir la huella de carbono de los rodajes, planes obligatorios de mitigación ambiental y estrategias de compensación que buscan reducir el impacto sobre los territorios y las comunidades. En muchos casos, cumplir con estos estándares es un requisito para acceder a fondos públicos, incentivos fiscales o certificaciones de la industria.
Más allá del discurso ambiental, estos países entienden la sostenibilidad como una herramienta de planeación, eficiencia y reputación internacional.
¿Qué ocurre cuando esas producciones llegan a Colombia?
Paradójicamente, muchas de las producciones que hoy filman en Colombia provienen de estos contextos donde los estándares sostenibles son obligatorios, sin embargo, al aterrizar en el país, dichas exigencias suelen diluirse o desaparecer.
No se trata de falta de capacidad técnica ni de desconocimiento total, en muchos casos, la razón es estructural: Colombia aún no cuenta con un marco claro que incentive o exija la medición, mitigación y compensación del impacto ambiental en los rodajes.
Esto genera una brecha evidente entre la industria audiovisual global y las prácticas locales, justo en un momento en el que el país busca consolidarse como hub regional de producción.
Estándares internacionales: más que una tendencia
Herramientas como calculadoras de huella de carbono para producciones audiovisuales, coordinadores de sostenibilidad en los rodajes y planes de manejo ambiental específicos ya son comunes en otros mercados.
Estas prácticas no solo buscan reducir emisiones o residuos, sino también ordenar los procesos de producción, optimizar recursos y fortalecer la relación con los territorios donde se filma.
En este contexto, la sostenibilidad no es vista como un obstáculo creativo o financiero, sino como una extensión natural de la responsabilidad profesional.
¿Por qué Colombia aún no da el paso?

Uno de los principales argumentos en contra suele ser el costo. Existe la percepción de que aplicar estándares sostenibles encarece los rodajes y los vuelve inviables en un mercado ya de por sí ajustado.
Sin embargo, la experiencia internacional demuestra que muchas de estas prácticas no implican mayores costos, sino mejores decisiones desde la planeación: optimización de transporte, uso eficiente de energía, reducción de desperdicios y menor reprocesamiento.
El problema de fondo no es económico, sino cultural y estructural: la sostenibilidad aún no se percibe como una prioridad estratégica del sector.
Competitividad y futuro de la industria audiovisual
Alinear el audiovisual colombiano con estándares internacionales de sostenibilidad no solo responde a una responsabilidad ambiental. También es una apuesta por la competitividad, la credibilidad y la proyección a largo plazo.
Un país que ofrece locaciones, talento y beneficios económicos, pero que además garantiza producciones responsables con el entorno, se vuelve mucho más atractivo para coproducciones, fondos internacionales y plataformas globales.
La pregunta entonces no es si Colombia puede adoptar estos estándares, sino cuándo y bajo qué modelo.
Abrir la conversación
Pensar la sostenibilidad en el audiovisual implica repensar cómo producimos, desde la escritura del proyecto hasta el cierre del rodaje. Implica entender que cada decisión deja una huella.
Este artículo busca abrir una conversación necesaria dentro del sector: productores, directores, técnicos, gestores culturales y entidades públicas tienen un rol que cumplir.
El crecimiento del audiovisual colombiano es una oportunidad histórica. La forma en que asumamos la sostenibilidad definirá qué tan sólido y responsable será ese crecimiento.


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